A MARRUECOS. (III) por Montse Sanchez
PUENTE DE DICIEMBRE 2008

De la mano de nuestros guías, en esta jornada hicimos una ruta, en este caso, totalmente guiri, en la que se notó, quizá demasiado, la connivencia de la organización local con algunos de los comercios donde nos trasladamos. La primera parada, en una pastelería surtida de todo un elenco de "delicatessen", en la que la mayoría nos surtimos de un buen repertorio de pastelitos con el que agasajar a amigos y familiares.
Porque además de realizar alguna foto de grupo delante del majestuoso palacio presidencial de Tetuán, el día estuvo muy marcado en las compras. Así, negociando, negociando, visitamos varios establecimientos de alfombras, cuero, y cachivaches de todo tipo, índole y precios. Más curiosa resultó la demostración que nos ofrecieron en una herboristería, que a modo de farmacia de guardia, ofrecía remedios para todo.
Nada más llegar, nos recibió un grupo de músicos de dentaduras impolutas, alegres y de buen talante, que marcaron el ritmo con curiosos instrumentos, alegrando pues el día que de nuevo se había vuelto lluvioso. El restaurante, el más lujoso en el que habíamos estado hasta el momento, también nos brindaba otros elementos para el júbilo de los turistas. Por un lado, otro grupo de músicos en el escenario nos fue recreando el almuerzo, con un repertorio en el que no faltó su particular versión de "Mi carro", de Manolo Escobar.También era demasiado tentador lo de hacerse fotos con el grupo en cuestión, así que más de uno nos mimetizamos con ellos momentáneamente.
El menú en aquel local estuvo bastante completito, pinchos de cordero, cous-cous y de postre fruta del tiempo. Pero aún nos aguardaba más diversión. Para los postres, aparecieron por el local un par de danzarines, uno de ellos bastante simpar el hombre, quien era capaz de bailar llevando sobre la cabeza una bandeja con un juego completo de té, o de velas encendidas. Con la bailarina, hubo quién se animó acompartir golpes de cadera entre nuestros excursionistas.

Así que como a estas alturas la cosa iba cogiendo olor a despedida, no faltó el discurso del presidente del Centro Cultural Ateneo Andaluz, ni tampoco la foto de grupo. Agradeció pues la amplia participación en la propuesta cultural, y avanzó próximos viajes similares organizados por el Ateneo, así como el encuentro post-viaje que se celebrará finalmente el próximo 8 de febrero.
Después del almuerzo, como ya habíamos recogido nuestros equipajes antes de salir del hotel por la mañana, nos dirigimos hacia Ceuta con objeto de alcanzar el ferry a media tarde. Pasamos el rutinario control de aduanas sin problema alguno, y de ahí, a la puerta de embarque para aguardar nuestro turno en el ferry.
Pero hete aquí que para la vuelta cambió el sistema de control de pasajeros respecto a la ida. De manera que ahora nos exigían individualmente cada pasaje con el correspondiente nombre de cada uno, cuando anteriormente tan sólo fue necesario distribuirlos aleatoriamente dado que viajamos como grupo. Pues bien, cuando empezó el embarque y se detectó este desfase, el reparto de los boletos fue todo un desafío entre tanta gente agolpada en la puerta, y algún que otro grito para poder encontrar cada adjudicatario.
Total, que estábamos bloqueando la puerta de embarque y el resto de pasajeros ajenos a nuestra excursión no podían acceder al ferry. Así que apareció por allí la policía, pero sin más percance se realizó el reparto de tickets y pudimos acceder al ferry sin más inconvenientes. El asunto quedó en anécdota, claro que Fran andaba como loco en el barco buscando un sitio donde poder echar un cigarrito y librarse así de la tensión acumulada.
Sin duda alguna, la experiencia más que recomendable, así que para la próxima si está en mi mano, "¡Yo voy!".
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